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10 tips para buscar trabajo (y no morir en el intento)

Buscar trabajo puede ser un proceso largo, pesado, confuso y desesperante. Acostumbrados a una rutina, no tener una o tener una en la que no estamos a gusto puede afectar de forma muy negativa a nuestro estado de ánimo. A lo largo de las siguientes líneas te daremos consejos para este periodo de incertidumbre y trataremos de demostrar que rendirnos es la peor de nuestras opciones.

  • Tener claros tus objetivos

Lo primero y más fundamental es saber qué es lo que quieres. Cada persona tiene sus necesidades y sus ambiciones, y es importante que tengas claras las tuyas para acotar tu búsqueda y sentirte satisfecho cuando finalmente lo encuentres. Un requisito para ti puede ser flexibilidad horaria, tener un equipo a tu cargo, no ser autónomo, un salario alto, etc. Sé exigente si crees que tus condiciones son realistas, no te conformes con lo primero que veas.

  • Estudiar el sector

Cuando te diriges hacia un sector en concreto es útil –¡y necesario!– que lo conozcas al dedillo, como por ejemplo las organizaciones líderes en el campo, el abanico de oportunidades con el que cuentas o entre qué cifras oscila el sueldo medio para un puesto como el tuyo, entre otros factores. Todo esto te servirá para saber con qué puedes encontrarte, qué pueden necesitar de ti, qué puedes aportar o cuál es tu valor añadido.

  • Tener el CV al día

Si vas a pasarte el día echando currículums, más vale que este esté al día. Con tu formación y tu experiencia profesional en orden cronológico, siempre de más reciente a más antigua, asegúrate de indicar con claridad el tipo de puesto que buscas. Que no se te olvide indicar tus habilidades, los idiomas que hablas y tu información de contacto, para que tu candidatura no caiga en saco roto. Si puedes trabajar en más de una lengua, asegúrate de tener la versión de tu currículum en esos idiomas también.

  • Contar con una carta de motivación actualizada y flexible

Muchos procesos de selección, algunos incluso en sus fases más iniciales, piden cartas de motivación o una exposición de razones por las cuales tu perfil es el indicado para el puesto; ante esto, factores como la pereza, la falta de tiempo o de ganas pueden incluso disuadirnos de aplicar. Lo ideal es disponer de una carta base, donde destaques tus puntos fuertes y tus motivaciones para crecer en el campo de tu preferencia, pero que puedas ir adaptando y personalizando según el puesto o el lugar al que postules.

  • Mantener la búsqueda activa

No podemos esperar que nos llueva un trabajo del cielo, encontrar un empleo requiere tiempo y dedicación. Ponte pequeñas metas diarias: aplicar a 5 puestos de trabajo diarios, por ejemplo, o 10, según el tiempo con el que cuentes. Sea lo que sea que te propongas cumplir cada día, cíñete al planning, y no solo te sentirás más productivo, sino que verás los frutos de tu esfuerzo muy pronto. Es clave que no te obsesiones con una sola plataforma; diversifica tus medios y descubre otras páginas fiables de oferta profesional.

  • Mantener o recuperar conexiones

El mundo es de quien tiene y mantiene contactos. No tengas reparo en retomar la relación con personas con las que hayas colaborado anteriormente y dirigirte a gente de tu mismo campo para que te asesore u oriente; no es motivo para avergonzarse si se hace con profesionalidad. Muchos empleos se consiguen por recomendación o por el boca-oreja, así que encárgate de que quienes conoces corran la voz de que estás buscando uno. A veces, una oferta de trabajo puede venir de quien menos te lo esperas.

  • Dirígete a las personas directamente

Esperar que una institución o plataforma te respondan conforme han obtenido, están estudiando y considerando tu candidatura puede ser exasperante. Son muchas las veces en que no obtienes respuesta y puedes llegar a sentir que estás perdiendo el tiempo. Por eso, no tengas miedo en dirigirte directamente a la persona encargada de los procesos de selección, ya sea para insistir o para asegurarte de que se te está teniendo en cuenta. Hoy en día, puedes encontrar fácilmente quién está al cargo del talento de cada organización o empresa; ponte en contacto con él o ella. ¡En recursos humanos siempre valoran la iniciativa!

  • Encajar bien el rechazo y aprender de los errores

¿Te han rechazado? No pasa nada. El mundo laboral es muy exigente y la competencia es muy grande, pero eso no significa que tu perfil valga menos. Siempre habrá un puesto para ti. Cuando te pase, asegúrate de saber el motivo y, si no te lo dicen, pregúntalo con educación. Esto te ayudará a aprender de tus errores y rectificar para la próxima vez. Por otro lado, algo que no mucha gente hace pero que se valora muy positivamente es responder a los correos electrónicos en los que te comunican tu descarte: contesta dando las gracias y comenta que pueden quedarse con tus datos, por si quieren considerarte para otros puestos en el futuro.

  • Tener una rutina

Aunque buscar empleo puede parecer un trabajo a tiempo completo, lo cierto es que estar desocupado puede afectar mucho a tu salud, tanto física como mental. No te quedes en la cama: lo mejor es no despertarse muy tarde, seguir teniendo una rutina, cumplir las pequeñas metas diarias de las que hablábamos en el punto 5 y cuidar de nuestros objetivos y ambiciones personales, además de las profesionales. Sentirte pleno en tu vida a pesar de la falta de estabilidad laboral te ayudará a seguir nuestro último consejo.

  • Actitud, ante todo

La etapa transitoria en la que te encuentras no durará eternamente. No pierdas la esperanza. No eres el primero que pide trabajo, y no hay que sentir vergüenza. Al contrario, ir a la caza de tu puesto ideal activamente, con actitud positiva y persistente, dice mucho de ti y atraerá todo lo bueno que estés buscando.