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Qué no te puedes perder en Milán

Milán es una ciudad sorprendente, llena de vida y de arte que vale la pena visitar. Sin embargo, no es muy grande, lo que la hace perfecta para una escapada de fin de semana. 48 horas serán suficientes para visitar sus principales atracciones turísticas.

No puedes perderte el Duomo o Catedral de Milán, inconfundible emblema de la ciudad. También puedes subir a sus terrazas y gozar de unas fantásticas vistas. Por la zona circundante se ubica la Piazza Mercanti, una maravilla medieval que no puedes perderte, y la Piazza degli Affari, donde se encuentran el Palazzo Mezzanote y la icónica escultura de “il dito” también conocida como “L.O.V.E.” (Libertà, Odio, Vendetta, Eternità).

En la misma plaza de la Catedral puedes encontrar la entrada a la Galería Vittorio Emanuele II, que conecta con la Piazza della Scala donde se encuentra el icónico teatro del siglo XVIII con el mismo nombre.

Conocida como la capital de la moda, no dejes de visitar el “Cuadrilátero de la Moda” formado por la Vía della Spiga, Corso Venecia, Vía Alessandro Manzoni y Vía Monte Napoleone, donde se encuentran las tiendas más emblemáticas del mundo.

El parque Sempione es ideal para hacer un pícnic si quieres descansar tras un intenso día de turismo. En él también se encuentra el Castello Sforzesco, que contiene una magnífica colección de arte; la Sala delle Asse fue decorada por el mismo Leonardo da Vinci. También puedes ir a la Torre Branca, subir en el ascensor y disfrutar de las vistas de la ciudad.

El Cementerio Monumental de Milán, además de los sepulcros, aúna auténticas obras de arte, que pueden visitarse como un museo al aire libre. Cerca está la futurista Piazza Gae Aulenti, nombrada así en memoria a la reconocida arquitecta, y el bosque vertical, dos estructuras en forma de torres que albergan árboles y plantas diversísimos.

Respecto a los museos, la Pinacoteca de Brera en el barrio homónimo es primordial. Respecto a las iglesias, las que no puedes perderte son Santa Maria delle Grazie, donde se encuentra La Última Cena de Da Vinci, Santa Maria Presso San Satiro, la Basílica de San Ambrosio o San Bernardino alle Ossa, que sorprende con su decoración realizada con huesos humanos.

Por último, y para sustituir el contexto cultural por uno más festivo, el Barrio de Navigli es un must por su ambiente vibrante. Entra por las espectaculares columnas de San Lorenzo, que se erigen y hacen de entrada a las calles repletas de canales, y disfruta de sus increíbles bares, restaurantes y clubes nocturnos.