En una época en la que la prisa parece marcarlo todo, nos hemos acostumbrado a ver cualquier trayecto de más de dos horas como una eternidad. Buscamos la rapidez del avión, olvidando que también es el medio más contaminante. Sin embargo, hay otra manera de moverse: más lenta, más consciente y mucho más placentera. Subirse a un tren es regalarse tiempo para mirar por la ventana y dejar que el paisaje cambie ante tus ojos; es una invitación a disfrutar del trayecto tanto como el destino. En el tren, el viaje se convierte en una experiencia en sí misma: puedes leer, ver una película o simplemente relajarte mientras observas las vías que te llevan a descubrir nuevos lugares.
A continuación, te presentamos las cinco rutas más extraordinarias para viajar en tren por Europa.
1. Glacier Express (Suiza)

Conocido como el tren más lento del mundo, este ferrocarril turístico conecta las emblemáticas ciudades alpinas de Zermatt y St. Moritz, dos joyas de Suiza que resumen la esencia del paisaje alpino. Durante casi ocho horas de recorrido, este ferrocarril atraviesa 291 puentes, 91 túneles y algunos de los parajes de montaña más impresionantes de Europa. Desde sus modernos vagones panorámicos, los pasajeros disfrutan de un espectáculo continuo: cumbres nevadas, glaciares, valles profundos y acogedores pueblos que parecen detenidos en el tiempo. Más que un simple trayecto, el Glacier Express es una experiencia para disfrutar sin prisa, una travesía inolvidable que ofrece paisajes blancos y mágicos en invierno, y verdes valles bañados por el sol en verano.
2. Bernina Express (Italia- Suiza)

Otra de las rutas conocidas para adentrarse en los Alpes es la del Bernina Express, un tren panorámico que une la ciudad de Tirano (Italia) hasta Chur (Suiza). Su recorrido, declarado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO, es una auténtica obra maestra de la ingeniería ferroviaria y un deleite para los sentidos. El tren asciende hasta los 2.253 metros de altitud en el Paso Bernina. A lo largo del trayecto, los pasajeros pueden admirar joyas naturales y arquitectónicas como el Viaducto de Brusio, el Lago Blanco y el Glaciar Morteratsch. El Bernina Express es mucho más que un medio de transporte: es un viaje que combina naturaleza, historia y comodidad, convirtiéndose en una experiencia tan elegante como inolvidable.
3. The West Hightland Line (Escocia)

Este recorrido invita a descubrir la esencia más auténtica y salvaje de Escocia. Esta línea, que conecta Glasgow con Mallaig, atraviesa algunos de los paisajes más impresionantes como son las montañas cubiertas de niebla, los lagos misteriosos o los valles infinitos. Convertida en un icono cultural y cinematográfico, esta ruta alcanzó fama mundial al aparecer en las películas de Harry Potter, donde el mítico Hogwarts Express cruza el majestuoso viaducto de Glenfinnan, una de las imágenes más reconocibles del cine y del ferrocarril escocés. La West Hightland Line es considerada una de las rutas ferroviarias más bellas del mundo, ideal para sumergirse en la naturaleza escocesa y disfrutar de un viaje natural perfecto para desconectar del mundo por un rato.
4. El ferrocarril de Semmering (Austria)

En alemán, el Semmeringbahn, une las localidades de Gloggnitz y Mürzzuschlag, atravesando los Alpes y ofreciendo un espectáculo continuo de montañas escarpadas, bosques frondosos, viaductos monumentales y túneles que parecen desafiar la gravedad. Ubicado en el corazón de Austria, este ferrocarril se inauguró en 1854 como el primer tren de montaña del mundo, marcando un hito histórico en la evolución del transporte ferroviario. En 1998, la UNESCO reconoció su valor histórico al incluirlo en la lista de Patrimonio de la Humanidad. El recorrido culmina en una ciudad con una rica tradición ferrovial, donde se encuentra el Südbahn Museum, un enclave dedicado a la historia del desarrollo ferroviario en Austria, un final perfecto para cerrar este viaje en tren con una experiencia cultural que completa la magia de la travesía.
5. Bergen Railway (Noruega)

La ruta que conecta Oslo con Bergen, atraviesa el sur de Noruega siendo una de las travesías ferroviarias más espectaculares del norte de Europa. Su recorrido ofrece un desfile constante de paisajes nórdicos que dejan sin aliento, atravesando el altiplano de Hardangervidda, una de las zonas montañosas más elevadas y remotas del país. En invierno, el tren surca territorios cubiertos de nieve y hielo, mientras que en verano se observa un escenario de lagos cristalinos, cascadas preciosas y praderas verdes. Para los viajeros que buscan una experiencia aún más inolvidable, esta ruta puede combinarse con el famoso Flåm Railway, que desciende hasta el fiordo de Aurlandsfjord, completando así una de las travesías más escénicas y memorables de Europa.